La Edad del Bronce en La Mancha. 4000 años de antigüedad y 120 años de historia. 


La Edad del Bronce de la Mancha es una de las culturas de esta cronología menos estudiadas hasta la fecha ya que, si revisamos cualquier lista bibliográfica, lo más frecuente son aquellos estudios de la cultura argárica y Bronce Valenciano. También cobra gran protagonismo aquellos trabajos sobre la cultura del vaso campaniforme, especialmente desde el norte del Tajo o los estudios en otra vertiente del denominado Bronce Atlántico. Es por tanto, atendiendo al número de publicaciones y yacimientos estudiados, la Edad del Bronce de La Mancha una de las culturas olvidadas de la Prehistoria Reciente peninsular

Esto no quiere decir que la Edad del Bronce en este territorio no haya sido objeto de estudio por parte de numerosos investigadores, que si bien han excavado normalmente en los mismos yacimientos, si han dado a conocer sus trabajos en revistas especializadas.

Remontándonos en el tiempo la primera figura conocida en querer estudiar esta cultura fue Inocente Hervás y Buendía. Un sacerdote que viajó por toda la provincia debido a su oficio. Durante su estancia en los poblachones manchegos como Manzanares o Torralba de Calatrava (Ciudad Real) escribió diferentes obras sobre la historia manchega e incluso se atrevió con una de las primeras excavaciones realizadas en la provincia. Esta excavación fue en la Motilla de Torralba a finales del siglo XIX donde extrajo numeroso material arqueológico. Desgraciadamente la metodología del trabajo no ha llegado a nuestros días y no se sabe con total precisión cuáles y en qué contexto fueron encontrados todos estos elementos. Inocente Hervás se atrevió a fechar el yacimiento, y como en la época a ojo de buen cubero, expresando su idea de que este poblado de a Edad del Bronce era posiblemente romano. Otros tiempos y otras técnicas que no restan mérito a este sacerdote.

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Inocente Hervás y Buendía. 

Contemporáneo al señor Hervás era el jesuita francés Euduard Capelle. Que intervino en la cueva de Segóbriga (Cuenca) y formó uno de los primeros equipos transdisciplinares, si no el primero, de la historia de la arqueología española. De los restos extraídos, a diferencia de la motilla de Hervás, si tenemos mayor conocimiento. Enterramientos con ajuar, restos de cerámica e industria ósea fueron solo algunos de sus hallazgos. Interpretó la fecha como prehistórica y mandó a su colega, el Abad Breuil, noticias de su descubrimiento. Todo un hito histórico para la época y que fue puesto en conocimiento de autoridades y de los científicos de la época.

Pasó el tiempo y los inicios del nuevo siglo no trajeron consigo un incremento de la actividad arqueológica en cuanto a la Edad del Bronce se refiere. Más bien al contrario. Recordemos que en esta época España estaba inmersa en una grave crisis económica pero también existencial qu primaban otra serie de estudios y disciplinas a la arqueología. No fue hasta la llegada de Zuazos y Palacios y las diferentes excavaciones realizadas en los yacimientos de la Peñuela (Albacete) cuando se retomó la actividad arqueológica sobre esta cultura y cronología.

Posteriormente a Julian Zuazos y Palacios de nuevo hubo una crisis sobre los estudios arqueológicos de la Edad del Bronce de la Mancha. La llegada de la dictadura del general Primo de Rivera, las dificultades económicas de la II República y la Guerra Civil impidieron que floreciera las actividades sobre el estudio de la Prehistoria Reciente en La Mancha, especialmente de la Edad del Bronce.

La dictadura del general Franco trajo consigo un vacío absoluto de actividades relacionadas con la arqueología. Sin embargo, el comienzo de la universalización de la educación en esta época posibilitó crear una nueva hornada de arqueólogos, especialmente bien formados y con ganas, medios y posibilidades de retomar los trabajos arqueológicos en yacimientos de la Edad del Bronce en La Mancha. Es significativo en otra vertiente que esta nueva generación incorporó a las mujeres, es decir, arqueólogas e investigadoras que habían desarrollado sus estudios académicos en los últimos años de la dictadura e inicios de la transición política hacia la democracia. Trinidad Nájera o Catalina Galán fueron verdaderas pioneras abriendo paso para que posteriores generaciones de arqueólogas se atrevieran a dar el salto a la investigación formal en una España que estaba cambiando. Eran los años 70 y tanto en esta década como en la siguiente se vivieron años dorados para la Edad del Bronce de La Mancha. Yacimientos hoy en día tan conocidos como la Motilla del Azuer y el Cerro de La Encantada se comenzaron a excavar en esta época. Otros menos conocidos fueron La Motilla de Las Cañas, La Motilla del Retamar o la Morra del Quintanar. Todos estos trabajos se desarrollaron durante las décadas de los 70, 80 y 90 e incluso, como los casos de la Motilla del Azuer y el Cerro de La Encantada se prolongaron hasta bien entrado el nuevo milenio.


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Trinidad Nájera Colino en su primera visita a la Motilla del Azuer en 

Recogiendo el testigo histórico de estos investigadores una nueva generación de arqueólogos, basados en la multidisciplinariedad, se propusieron aumentar si cabe el conocimiento sobre esta cultura. Por ello surgieron, especialmente a través de obras públicas nuevas excavaciones pero también proyectos propiamente dichos. Esto es el caso de los descubrimientos en el aeropuerto de Ciudad Real, los hallazgos en Herencia (Ciudad Real) por la construcción de nuevos tramos de autovía o el proyecto arqueológico llevado a cabo en el Castillejo del Bonete (Terriches, Ciudad Real). Estas excavaciones, salvo la efectuada en la localidad de Herencia tienen un protagonista: Luis Benítez de Lugo.

Otros investigadores que desarrollan o han desarrollado sus actividades  sobre la Edad del Bronce y que no deben pasar desapercibidos son Pedro Moya Maleno, Andrés Ocaña, Víctor Manuel López-Menchero, Arturo Ruiz Taboada, Fernando Molina, Margarita Sánchez Romero, Gonzalo Aranda o José Lorenzo Sánchez Meseguer. Nuestro homenaje a todos ellos. 

Faltan muchas personas y muchas historias, no se ofendan los protagonistas que faltan, sus nombres y estudios estarán presentes en la posteridad. Daremos noticia de ellos.

Imágenes extraídas de:
http://publicacionesantoniobermudez.blogspot.com.es/2014_02_01_archive.html